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Para Alfonsina de
alma grande y corazón adolorido.
Quiero irme en la cresta de la ola,
Para buscar en el fondo del océano,
El nido de sublimes caracolas
Que protegen a Alfonsina del quebranto.
Pececillos de colores cabizbajos,
Vigilan la dulzura de su sueño,
los delfines se alejan sollozando
Al verla tan pálida en su lecho.
Anémonas delicadas la rodean
simulando ramilletes de colores,
Se arrodillan a sus pies para mirar
A quien tuviera en vida tantos dones.
Un cangrejo corta pétalos de lirio
Y los coloca en sus manos apretadas,
Manos que extrañan la tersura
De la hoja y la pluma entrelazadas.
Alfonsina. Quién pudiera susurrar
Bajo las aguas frías de los mares,
Las palabras que remuevan tus anhelos
Y los conviertas en poemas y cantares.
Quién pudiera arroparte con ternura,
Como el gran Poseidón que te protege,
Para abrazar tus álgidos penares
Y aliviar esas manos que enmudecen.
Alfonsina......
M.
Luna 22 de Octubre de 2.001
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